miércoles, 7 de febrero de 2007

La legalización de las drogas

El conseller de Interior de la Generalitat catalana, Joan Saura, se manifiesta a favor de la legalización de "todas las drogas".

Es este un viejo debate, pero la novedad estriba en que es la primera vez que un político, al menos por nuestros pagos, se afirma en tal posicionamiento, (aunque posteriormente fue matizado, suavizado y atenuado por diferentes voces de su partido).

Sabíamos de la opinión a favor de Gilberto Gil, ministro brasileño de Cultura y excelente músico.

Sabíamos también de la propuesta de Gabriel García Márquez en favor de hacerlo en su país, Colombia, para erradicar la violencia que genera el estado de ilegalidad actual.

Lo había hecho también, hace año y medio, Fox, en México.

Y otras muchas voces, destacadas, conocidas e influyentes, se postularon en favor de una necesaria legalización de las drogas. Es curioso, que a favor de esta legalización estén a favor tanto personas de ideología liberal, como de izquierdas. No es cuesion de color político, sino que pese a partir de diferentes enfoques, convergen en las razones esenciales. O incluso, llegan a la misma conclusión por diferentes razones.

El asunto es peliagudo, tal como se plantea, porque, el principal problema en temas de drogas es el de la desinformación. No se enseña qué son las drogas, cuáles son, ni que problemas pueden acarrear. Las drogas actuales van muy por delante de los medios de comunicación.

Los gobiernos no están interesados en estudios globales más allá de la cuenta de resultados de la Seguridad Social y del gasto que el consumo de drogas acarrera. No actúan de igual modo con el alcohol. Por eso, la información que nos llega es contradictoria, sesgada, parcial, incompleta y muchas veces, errónea.

Por ello, rogaría primero a los gobiernos (aunque sé que no me leen) que se tomaran en serio el tema en cuanto a su labor formativa e informativa. Que deben reconocer que la política de ley seca que llevan aplicando los últimos treinta años sólo les está llevando a que las cifras se les vayan cada vez más de las manos. Es hora de reconocer que esa política no funciona. Y a partir de ahí ver como se puede regular para llevar a la legalidad a lo que hoy se condena a la ilegalidad.

Bienvenidas sean las palabras de Saura, si sirven para alentar un debate que estaba dormido y que nunca debe dejarse dormir.









martes, 6 de febrero de 2007

La guerra perenne de Estados Unidos

Dice Gore Vidal, escritor americano y una de las pocas voces críticas que trascienden en los USA, que su país, en época de Truman resolvió y aún continua, estar en guerra permanente contra alguien:

Detrás de él -de Truman- estaba un príncipe Metternich, el secretario de Estado Dean Acheson, abogado internacional que sabía de todo. Fue él quien diseñó el Estado militarizado que surgió en 1949, con la CIA incluida. Todo giró en torno a un documento: el Memorando número 68 de 1950, del Consejo de Seguridad Nacional, que se mantuvo secreto hasta 1975 y resolvía estar perennemente en guerra contra alguien. Lucharíamos contra el comunismo, aunque éste no nos amenazara. Establecía de facto una guerra santa, como la que ahora tenemos contra el terrorismo y el Islam, igual de estúpida e igual de irrelevante”. (Frase recogida de la entrevista de Rosa Miriam Elizalde, de lectura imprescindible).

De George Bush, Vidal opina lo siguiente: “Es un ser incompetente. Ya tuvimos muchos presidentes bobos, pero Bush ni siquiera sabe leer bien. Al menos en esto es representativo. Lo escuchas hablar por diez minutos y es claro que no sabe lo que está diciendo. Está desesperado tratando de seguir las líneas del teleprompter. Sin alguno de sus consejeros al lado, no puede responder preguntas”.

La prensa de hoy nos informa de las intenciones del gobierno Bush recogidas en los presupuestos de su gobierno para el próximo ejercicio, que comienza en octubre. Pretenden incrementar el gasto militar y para equilibrar, recortar el gasto social. 141 programas médicos, familiares, medioambientales, quedarán sin fondos. Prefiere gastar 553.000 millones de euros en su disparatada guerra, casi otro tanto de lo que lleva gastado en su supuesta lucha contra el terrorismo en Irak y Afganistán (661.900 millones de euros).

El 19 de diciembre pasado, mucho antes de que estos presupuestos fuesen presentados, Gore Vidal, en la misma entrevista que antes citaba, vaticinaba exáctamente la noticia de hoy. “el ejército le rogaba al gobierno que le diera dinero. ¡No tienen suficiente dinero para seguir haciendo el ridículo en Bagdad! Van a recaudar el dinero como sea, y no a costa de los ricos. Los ricos no tienen la obligación de pagar impuestos. Tampoco las corporaciones. Antiguamente el 50 por ciento de los ingresos de los Estados Unidos venían de los impuestos a las ganancias corporativas. Ahora pagan menos del 8 por ciento. Han liberado a todos sus amigos ricos de pagar impuestos para que hagan donaciones al Partido Republicano, con el compromiso de que éste seguirá diciendo mentiras al país y certifique que los patriotas son traidores”.

Es fácil adivinar por dónde nos vendrán las cosas en los próximos tiempos si esos presupuestos son aprobados. Guerra en el mundo, miseria en USA. Y son los propios americanos los que deben pararlo, bloqueando esos presupestos aprovechando la mayoría demócrata actual e impidiendo que, tras la aprobación de la Patriot Act, que representa el mayor navajazo a la libertad individual en América en toda su historia, se sigan lesionando sus derechos y haciendo que su país siga ganando enemigos en el exterior.

USA necesita salir cuanto antes de ese Memorando 68 y no va a ser una sola persona quien pueda hacerlo.









lunes, 5 de febrero de 2007

Las crisis de la edad

Leo acerca del síndrome de Peter Pan, que por lo visto sucede a muchos hombres que se niegan a crecer y que viven como adolescentes. Sucede, sobre todo, entre los 30 y 50 años: no quieren asumir compromisos, rehuyen de la paternidad y se acercan a las muejres de modo inconstante.

A los cincuenta, leo también, sobreviene el Síndrome del Último Tren, que les sucede a aquellos que creen están ante la última oportunidad de su vida para vivir una aventura amorosa, antes de que la vejez arruine esos planes.

En ambos síndromes, parece ser, los hombres bucan mujeres más jóvenes. Los de Peter Pan, para que no le exija compromisos y por ser más irresponsables, lo que les lleva a creerse más jóvenes ellos también.

Los del último tren, porque quieren sentirse atractivos por última vez y cazar la pieza más codiciada, cuánto más joven, mayor es el reto.

Y a los cuarenta, dicen también, los hombres entran en otra crisis, que perdonen, no recuerdo con que nombre la han bautizado. Y se define en que uno se piensa a sí mismo como un veinteañero, pero ya el espejo dice que no lo es. Empiezan las primeras canas, las primeras arrugas, parece un momento para la reflexión, para ver si somos el que queríamos ser a los dieciocho años. O cuántos sueños han quedado por el camino y tal vez podamos aún recuperar.

A partir de los 50 empieza la andropausia, con esas consecuencias de la pérdida de la potencia sexual en muchos casos y la evidencia de estar ya en otra edad, más cerca de la ancianidad que de la juventud.

Es decir, que estamos siempre en crisis, tras la de la infancia, llega la de la adolescencia, que son las primeras y luego, todas las demás y algunas otras que nos irán diciendo en el futuro. Crisis psicológicas de insatisfacción con uno mismo. Porque nos cuesta afrontar cada cambio y adaptarnos al nuevo yo.

Y también porque nos venden que debemos ser siempre jóvenes, y untarnos los pelos con Grecian 2000, usar yo qué se qué cremas, que chutes de botox y qué horas de gimnasio y hasta de quirófano necesitamos para volver diez años atrás el manubrio del tiempo.

Verdaderamente desconfío de todos estos piscólogos de medio pelo, con teorías con nombres que más que respeto, dan la risa. Me produce la sensación de que están a sueldo de alguna multinacional que primero nos venden las insatisfacción para luego ofrecernos el remedio.

Por eso, no se fíen de todas las teorías psicológicas que leen por las revistas, muchas sin ningún fundamento y piensen que, además, todos somos un poco hipocondríacos y enseguida encontraríamos paralelismos con nosotros mismos, que podrían llevarnos a una crisis que ni tenemos, ni deberíamos tener si hacemos cuadrar quienes somos, con quienes creemos que somos.












viernes, 2 de febrero de 2007

Las leyes que rigen el mundo

Resulta que todos queremos ser millonarios y no hay millones para todos. No los hay porque los que hay los tienen ya otros. El mundo es una carrera en la que el que gana, se lo lleva todo. Y sólo gana uno.

Por eso, ay de aquellos que ni querían ganar ni perder, que no tenían desmedida ambición (que sencillamente querían ser ellos mismos y trabajar en algo que les gustase e hiciesen bien y ser justamente remunerados por ello). Porque ellos serán ese proletariado del siglo XXI, carente cada vez más de cualquier tipo de garantía, derechos y sueldos.

Pero ay de aquellos que emprendan el camino por su cuenta, el difícil camino que ha de abrirse uno mismo. Porque ellos están condenados a ser autónomos y, por definición, a estar cada uno por su lado, (yo me lo guiso, yo me lo como), a ser el sostén económico de una sociedad, siendo los últimos de la fila, puteados por cuanta multinacional exista para imponerles precios, condiciones de venta y generar una esclavitud inducida.

Y ay de aquellos que vayan aún más allá y decidan ser empresarios. Porque ellos están condenados a putear a todos los demás, si quieren llegar a donde el camino dice que hay que llegar: a ser el primero.

Leo, por ejemplo las leyes que rigen el mundo en que vivimos, las “Veinte leyes inmutables del marketing” escritas por Jack Trout y Al Ries, y publicadas por McGraw-Hill. La primera de ellas dice “Ley de liderazgo: Es mejor ser el primero que ser el mejor”.

Y ya empezamos. Porque fíjense bien lo que dice. Que no importa lo que se haga ni lo que se sea. Lo importante es ser el primero a toda costa. ¿Por qué? Porque según la ley número nueve: “Ley de lo opuesto. Si opta al segundo puesto, su estrategia está determinada por el líder”.

Hay que joderse. Ya saben lo que les toca a los que elijan esta última categoría. A ser un tocahuevos y un hijo de la gran puta. Un tipo al que no le tiemble la mano cuando toque firmar despidos masivos. Que salga ahí a la prensa, con dos cojones, y defienda su postura “como la más coherente dado el mercado y la coyuntura mundial que atraviesa el sector, con el agravante de la competencia asiática. Así que no queda más remedio que cerrar la planta y trasladarla a un nuevo polígono en China, donde podremos competir directamente”.

Y esto no lo dice, pero lo piensa, “con lo que el ahorro en mano de obra de producción va todo para el saco. Y todos esos de las pancartas de ahí abajo, como si montan tiendas de campaña, me la trae al fresco. Y si la cosa se pone fea, salgo por la puerta de atrás, de tapadillo, dentro del Mercedes, con los cristales ahumados, y el chófer despistando”.

Así que no queda más remedio que ser artista. Titiriteros mendigos que por las calles muestran su arte pidiendo una moneda a cambio de una sonrisa.








jueves, 1 de febrero de 2007

Cinco minutos a oscuras

El último informe de la ONU sobre el cambio climático, del que comentaba hace algunos días que debería encender la luz de alarma, de hecho, la ha encendido. Y hay, al menos dos reacciones.

Una, la de la oposición demócrata a Bush, que ahora le acusan de haber ocultado información, como hizo con Irak, sólo que esta vez, lo que ocultaba, son los datos de sus propios científicos sobre el cambio climático. Y no sólo los ocultaba él, sino que hizo callar las bocas que le decían el camino correcto.

Pero es que a Bush si le dicen que en Irak no hay armas de destrucción masiva, él dice que las hay y lo sostiene hasta que, con el tiempo, acaba admitiendo la evidencia y nadie parece pedirle cuentas por ese engaño. Si le dicen que el nuevo plan para Irak debe evitar el envío de más tropas, él hace exáctamente lo contrario. Y si le dicen que el planeta se está jodiendo en gran parte por culpa de sus empresas y que eso del Katrina tiene que ver con que se negó a firmar el protocolo e Kyoto, él se reafirma en sus convicciones. Porque él es un hombre de fé y sabe que dios está de su parte, tenga o no tenga razón: porque él es dios mismo.

La otra reacción de la que hablaba llega por parte de una ONG francesa, Alianza por el Planeta, que proponen a todos manifestarse al respecto y para ello proponen apagar las luces entre las 19:55 y las 20:00 horas de hoy.

Cinco minutos a oscuras para, primero, reflexionar sobre la propia responsabilidad individual en relación al consumo energético y, que en lugar de cegarnos contra Bush y todos los de su cuerda, miremos la viga en el ojo propio. ¿Apagamos los leds de los aparatos eléctricos o los dejamos en stand by? ¿Dejamos abiertos los grifos? ¿Reciclamos y separamos las basuras? ¿Y los aceites de coche y de fritura? ¿Somos conscientes de todas las cosas que hacemos mal o somos cínicos y tiramos la mierda a un lado cuando no nos ve nadie?

Cinco minutos pensando en ello seguro que no nos vienen mal. Y si todos los hicéramos, no sólo esos cinco minutos, tal vez las actitudes de nuestros políticos cambiarían.

Porque es bien cierto que tenemos los políticos que nos merecemos (los que tenemos la suerte de vivir en democracia) y que además, no son más que hijos de la misma sociedad que los aupó hasta donde están ahora.

Yo hoy apagaré las luces a las 19.55.